martes, 14 de septiembre de 2010

¿Cuántas veces se debe ecualizar?


¿Cuántas veces se debe ecualizar?

¿Tienes dudas sobre la ecualización a tal grado que en ocasiones ya no entiendes qué estás haciendo?

¿Has escuchado a varios decir que no hay que ecualizar mucho, pero en otros momentos otros te dicen exactamente lo contrario?

¿A lo mejor haces el intento por dejar de estar muévele y muévele a los controles, sin embargo lo que escuchas no te deja muy satisfecho?



Esta es una de las preguntas más populares del medio, y de lo que estoy seguro es que la respuesta no se encuentra en un número determinado, sino en conocer el criterio más adecuado para producir exitosamente un sonido.

Este artículo se centra en el proceso de grabación específicamente, de cuáles son las etapas donde la ecualización puede llegar a tener un papel fundamental.

En un artículo anterior mencioné muy brevemente que las etapas de la producción en estudio se pueden clasificar así:

  • Grabación.

  • Edición.

  • Mezcla.

  • Masterización.

La segunda es donde sería muy poco probable que el ecualizador tuviese alguna participación, pero en las restantes tres la cosa cambia.

Ahora bien, desde mi punto de vista la clave de todo esto es entender el criterio de uso que cada una de estas etapas tiene con respecto al ecualizador; es decir, tener claro cuál es el objetivo en cada etapa de la producción.

Entendiendo esto será mucho más fácil centrarse en obtener el resultado y no pasar a lo siguiente si las expectativas no se cumplen mínimamente.

  • Grabación. En esta etapa podemos decir que hacemos más una ecualización  individualizada. Se trata de obtener el mejor registro del instrumento, de modo que nos concentramos sólo en eso.

Como he mencionado en otras ocasiones el ecualizador no es el aparato mágico que por sí solo nos hará obtener un buen sonido.

Existen otros factores igualmente importantes, y en el mejor de los casos ecualizar tendría que ser sólo un apoyo o complemento al trabajo realizado con el microfoneo, la interpretación, el buen estado del instrumento, una señal limpia, etc. Inclusive puede que ni necesitemos ecualizar.

  • Mezcla. Aquí se trata de saber amalgamar el sonido de todos los instrumentos participantes, de modo que todos se encuentren bien definidos, con presencia y personalidad.

A este tipo de ecualización yo le llamo ecualización en contexto, ya que no se puede mejorar el contorno de frecuencias de un instrumento sin considerar a los demás.

De hecho este es uno de los principales errores, producto de la inhabilidad inicial, de la gente que aprende a mezclar. Con mucha facilidad se centra tanto en un solo aspecto de la mezcla, en un solo instrumento, que olvidan todo lo demás.

  • Masterización. En esta última etapa. Aquí las decisiones son críticas ¿Porqué?

A diferencia de las otras dos etapas la masterización trabaja con la señal resultante de todos los instrumentos, o sea la mezcla, los cuales ya no se pueden separar.

Existe mucha confusión con respecto a esto. Mucha gente considera posible separar los instrumentos, o sonidos individuales, de algo mezclado, como podría ser un tema popular escuchado en el radio.

El hecho de que nuestro cerebro pueda "discernir", separar mentalmente cada componente, no significa que algún dispositivo fruto de la tecnología lo pueda hacer exitosamente. Al menos no a la fecha.

Esta etapa, la masterización, utiliza el criterio de una ecualización compartida o comprometida, ya que cualquier frecuencia que alteres afectara a todos lo mezclado.

Por esta razón es necesario tener un mayor dominio del recurso, o dejarlo en manos expertas, para hacer ajustes precisos en el espectro de la mezcla y lograr así mejorarla y no dañarla irreversiblemente.

En resumen


Entender en qué etapa de la producción nos encontramos será determinante para saber cómo podemos aprovechar las bondades del ecualizador.

Si no aseguramos la obtención de un buen registro del sonido desde el principio difícilmente el ecualizador nos ayudará a revertir esa falla en la mezcla, y muchísimo menos en la masterización.

No escuches esa voces que dicen: "En la mezcla lo arreglamos" . Es mucho más cierto ese refrán que dice: "Lo que mal comienza mal acaba". Así que mejor procura obtener un buen sonido desde el inicio de tu proyecto, utilizando inteligente y adecuadamente los recursos.


2 comentarios:

  1. Que tal José Luis, muy interesante su artículo.
    Tengo la siguiente duda:
    En que casos me conviene utilizar un mejor eq (por ejemplo uno de fase lineal) y en cuales puedo usar el del canal mismo del daw que este utilizando (en mi caso cubase) ?
    Es decir si estoy en una mezcla de contexto debo utilizar mejor eq que si aplico algun recorte o refuerzo de la frec de un instrumento X. o si estoy filtrando con lpf y hpf sonidos subsonicos, etc?
    En fin, espero haber sido claro y espero su respuesta.
    Un abrazo!!

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  2. Por lo general, los ecualizadores de fase lineal se usan en masterización. Son más precisos pero consumen mucho más recursos del procesador y por tanto sería imposible que los utilizaras en cada canal en una mezcla.
    El ecualizador típico que se aplica al canal es suficiente para ecualizar en contexto.
    Los fiiltros pasa alta y pasa baja se pueden usar, y de hecho se usan, indistintamente con el ecualizador paramétrico, al ser estos herramientas que afectan el espectro de frecuencias de algún insrumento. De hecho, la mayoría de las veces vienen integrados al plugin del ecualizador paramétrico.@Alan

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